El tablón de proyectos

Cuando una persona tiene que estar a mil cosas a la vez, ya sea por trabajo, más estudios, más otros proyectos personales, es frecuente que la organización pueda llegar a ser un problema. Por eso, ante todo el volumen de trabajo que vi que podría tener este curso, decidí poner orden con un tablón de proyectos.

 La verdad es que podía tirar del clásico corcho, pero quería algo distinto, que diferenciara bien las diferentes cosas que había que hacer. La idea la vi en Pinterest, a través de unos pines de Martha Stewart, fantástica señora que sabe hacer de todo, desde organizar una cena de Acción de Gracias para toda la urbanización, hasta preparar una fiesta primaveral con niños. Y estas cositas de decoración, claro.

El caso es que como mi corcho es más bien un muro de fotos desordenadas que debería arreglar cuanto antes, quise ponerme manos a la obra con una idea parecida. Así que busqué estos clipboards (que no sé cuál es su traducción al español), y compré cinco. Porque con cinco debería bastar y sobrar.  Elegí una tienda en la que no había comprado nunca, Materiales Bellas Artes, que al parecer es una papelería llamada Figuerola Belles Arts y que está en Sabadell, y cuya experiencia no fue demasiado buena por la tardanza del pedido. En fin, el caso es que llegó, junto a un par de cosas más que había pedido: el papel para forrar las carpetas y un pincel.

Tablón de proyectos. Clipboards. Foto de G. de la Cruz.

El resultado es el que veis: el papel quedó pequeño por un despiste mío al no mirar las medidas del papel de scrapbooking, pero aún así, el resultado es original. Y como ya he dicho en las redes sociales en las que he colgado la foto, terminaré odiando el tablón de proyectos en la época en la que llegue a estar lleno.

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