La perfección hecha brunch: Ganz Café-Bistrot

Tartar de salmón en Ganz. Foto de G. de la Cruz
Tartar de salmón en Ganz. Foto de G. de la Cruz

El brunch de este mes tocaba en el Ganz Café Bistrot. Fue algo improvisado, porque pensábamos ir a otro, pero la suerte quiso que fuéramos a este. Y nos alegramos, porque salimos muy contentos.

Podéis ver la galería abajo del todo.

Ambiente

El brunch se da de 12 a 14, y aunque habíamos reservado a mediodía, llegamos un cuarto de hora tarde. No hubo ningún problema, aún estaba prácticamente vacío.

Por esta razón, pudimos tomarnos nuestro tiempo para ver bien el local. Está situado cerca de Atocha, detrás del CaixaForum, y la verdad es que es una zona muy tranquila, sobre todo los fines de semana por las mañanas.

Nos gustó mucho la decoración: destaca sobre todo la barra, de un color azul muy intenso, que contrasta mucho con el resto del local, que va entre el negro y el blanco, y es un gran cambio respecto al resto de locales de brunch que están de moda ahora, y que son de un estilo mucho más rústico y vintage. El Ganz es más bien moderno: tienen una chimenea, y encima un cuadro moderno. En la repisa, algunos portavelas dorados, y las lámparas son eclécticas.

Creo recordar que no había música, y se estaba bastante cómodo. Se escuchan los ruidos típicos de una cafetería, pero a mí me encantan: sobre todo el ruido del exprimidor de zumo, lo que indica que es muy natural.

Las mesas suelen estar bien separadas, aunque en la zona de la chimenea están algo juntas. Al haber reservado, teníamos uno de los mejores sitios, que fue el que está al lado de la chimenea (que está cegada, así que no hay ningún problema)

Comida

Es difícil ponerse a la altura del Bendita Locura, del que os hablé hace un mes, pero el Ganz lo hace, con un concepto bien distinto y que también nos cautivó.

Así, cogen un clásico de los brunchs, que es la cesta de bollería, y la vuelven a reintroducir. Creo que no iba a un brunch con bollería, desde El Arquibar. Pero es distinto. Aquí tienen unos scones, que me parecieron de lo mejor que había probado, y unos minicroissants que estaban para morirse. El bizcocho no gustó tanto, porque tenía bastante aceite, pero sí que nos pusieron dos rebanadas de pan (a cada uno), de distinto tipo. Todo ello, con mantequilla y mermelada suficiente para ambos.  Al final, con tanto pan, uno acaba bastante lleno.

Con esto, nos sirvieron ya la bebida: te dan a elegir zumo de naranja o de pomelo, y luego, café, té, o té helado. Ambos pedimos zumo, y té helado, porque este calor que hace en Madrid ya es veraniego.  Además, hacen el té sin azúcar, y luego añades tú el que quieras, si es que quieres, lo que es ideal para todos

Después, llegó el plato principal. Hay muchos donde elegir, y aunque yo siempre me decanto por los clásicos huevos benedictinos, al tener una carta más original, cambiamos de costumbre. Yo pedí un tartar de salmón, y @TimSagana pidió un carpaccio. Solo hay que ver las fotos: la presentación es muy chula y está muy bien cuidada, y sabe mucho mejor de lo que se ve. El tartar tenía su punto justo de acidez, y la cantidad era perfecta. Me costó un pelín acabarlo, pero lo acabé. No te quedas con hambre, desde luego.

Y al final, la crema de yogur como postre. Es azucarado, algo que nos gustó mucho, porque por ejemplo, el del Bendita Locura estaba muy bueno, pero era demasiado amargo por los frutos rojos. El de Ganz estaba perfecto.

Yo hubiera añadido la posibilidad de acompañar todo con un cóctel, que a este tipo de sitios siempre les viene bien. Pero a pesar de ello, nos quedamos satisfechos. 

Atención y servicio

Para mí, la atención perfecta es aquella que hace que me sienta cómoda, y sin miedo a preguntar nada. Y aquí, la atención y el servicio son casi perfectos.

Nos trataron de usted, algo que nos sorprendió, porque somos -y parecemos- muy jóvenes, pero va acorde con el tipo de sitio en el que estábamos. También, nos preguntaron si queríamos que nos sirvieran el yogur al final a modo de postre, ya que esas recomendaciones, las agradezco mucho.

Además, nos preguntaban si queríamos inmediatamente los siguientes platos, o queríamos esperar un poco. También, como dejamos un par de rebanadas de pan, nos preguntaron si queríamos conservarlo para el siguiente plato, o si lo retiraban. Eso me gustó mucho, ya que en muchos sitios no te preguntan, y al final luego lo echas de menos. Fue todo muy rápido, y eficaz, y nos sentimos muy, pero que muy cómodos. También el detalle de hacer el té helado sin azúcar nos encantó.

A modo de recomendación, lo que yo haría sería servir además una pequeña jarra de agua y dos vasos, porque aunque las bebidas son suficientes, a veces te atragantas, o necesitas agua para poder digerir bien la comida.

Precio

El brunch cuesta 18 euros, lo que suele costar en todos los sitios. Al ver el nivel de los platos, y lo satisfechos que estábamos, podemos decir realmente que es una buena relación calidad-precio.

El precio fuera de carta de brunch es similar, y la verdad es que repetiría para ir a comer algún día. Ha sido perfecto.

Ganz Café-Bistrot
C/ Almadén 9, Esq C/ San Pedro
Metro: Atocha  (L1)
EMT: 10, 14, 27, 34, 45

Brunch: Sábados y Domingos de 12 a 14
(Mejor reservar)

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Así que en resumen:

Ambiente
100%

Comida
99%

Atención
99%

Precio
100%

Valoración final: 9.95/10

Resumen: ¡Los locales de Madrid se están poniendo las pilas! Este va directo a la cabeza de mi lista, algo por encima del Bendita Locura, pero eso sí, teniendo en cuenta que son dos conceptos muy diferentes, y dos brunchs que no tienen nada que ver entre sí. Lo moderno vs lo rústico. Y al ver algo tan diferente de lo que hemos probado, el Ganz se ha colado como la perfección hecha brunch. 

Repetiremos, tanto brunch, como para comer. 

Galería

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