¿Sirven para algo los propósitos de Año Nuevo?

Todos lo hemos hecho alguna vez, no podemos negarlo. Todos hemos tenido un lista, aunque sea mental, de las cosas que queremos conseguir para el siguiente año. Pero, la mayoría de los años fallamos durante el primer mes. Y no podemos echar la culpa de todo a la cuesta de enero.

¿Te has preguntado alguna vez si de verdad sirven los propósitos de Año Nuevo? La respuesta que te voy a dar no es nueva: depende de la constancia de cada uno. Evidentemente, Año Nuevo es el mes perfecto para empezar cosas nuevas, y empiezas con una motivación muy alta. Más alta que la que solemos tener el resto de los meses.

Después, durante cierto tiempo, nos olvidamos de nuestros propósitos. Luego hay una especie de recordatorio con la operación bikini. Y hasta diciembre, no volvemos a acordarnos de aquello que nos propusimos: dedicar más tiempo a un idioma, perder los kilos que ganamos en Navidad, o iniciarse en una nueva actividad. 

¿Entonces hay que eliminar los propósitos de Año Nuevo?

De ninguna forma. Pero no hay que verlo como “cosas que tienes que hacer sí o sí”, con obligatoriedad. Es como tener  una lista de cosas que hacer, y de objetivos que cumplir. Si quieres empezar en febrero a hacerlo, muy bien. Y si tienes ganas de comenzar en enero, mejor todavía. La cuestión es que si tienes una lista, echa un vistazo, y pregúntate si lo que te planteas es realista.

Si lo necesitas, haz un pequeño plan de cómo conseguir cada uno de los puntos que te has planteado.  Si por ejemplo, te planteaste adelgazar cinco kilos, planea cómo vas a hacerlo: gimnasio dos veces por semana, y comer de una forma más sana.

Lo ideal es ir desglosando cada plan en planes mucho más pequeños, que  incluyan tareas fáciles de hacer. Todo tiene su ciencia, y encontrar el punto entre forzarte a hacerlo para habituarte, pero sin desmotivarte, a veces es difícil de encontrar.

No te desmotives

Caer en la desmotivación es fácil. Seguramente más de uno ya haya dejado de cumplir los objetivos del 2017 a estas alturas del año. Una de las razones del abandono es que no ha habido un período de transición. Es decir, que se han enfrentado a los objetivos de repente, sin ninguna preparación previa. Es como exigirse correr cinco kilómetros el primer día, cuando tu cuerpo no está preparado para ello.

En estos casos, la organización es un punto clave. Mantener al día un diario, o un tracker para el seguimiento de tus hábitos es una buena práctica.  Otra buena práctica es hacer las actividades acompañado, porque podéis motivaros el uno al otro. Y si no, apunta en un papel por qué quieres conseguir tus propósitos: buena salud, ahorrar para un viaje, etc. Si mantienes a la vista las razones de tu cambio, te costará un poquito menos.

Solo me queda animarte en tus propósitos, y si quieres contarme algo en los comentarios, me alegrarás el día. ¡Que tengas un  bonito día!

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